August 24, 2014
La agente Carter en Esquire

La agente Carter en Esquire

August 19, 2014
ROBOTECH NOS ENSEÑO QUÉ…

… una mujer, aunque llegue a ser almirante de una fuerza espacial y comande la victoria terrestre sobre una armada de 4 millones de astronaves alienígenas; en el día a día siempre terminará planchando las camisas del hombre que ama.

… aunque terminemos casados con la chica correcta y buena, nunca dejaremos de pensar en esa consentida insufrible que nos cagó/encantó la vida.

… La linda siempre, pero siempre, tendrá más atención que la inteligente, incluso entre razas extraterrestres.

…. Los videojuegos son perfectos para conquistar a la extraterrestre de pelo verde más rica del universo.

… Nena, si eres consentida, coqueta, egocéntrica y manipuladora de hombres… te vas a quedar sola.

… Nene, que el “friendzonismo” es una buena vía para convertirse en héroe de guerra 

1:57pm  |   URL: http://tmblr.co/Z4Sljx1Ogh5_O
  
Filed under: robotech macross 
August 2, 2014
Karen Gillan, Nebula, la mala de “Guardianes de la Galaxia”. Por acá la amamos desde Dr. Who 

Karen Gillan, Nebula, la mala de “Guardianes de la Galaxia”. Por acá la amamos desde Dr. Who 

August 1, 2014
Emily… resto de la sesión

Emily… resto de la sesión

July 29, 2014

Star Wars:  lo que no se vió

(Source: alwaysstarwars, via vaders501st13)

11:32pm  |   URL: http://tmblr.co/Z4Sljx1MtXzms
  
Filed under: Star Wars 
July 23, 2014
EN LOS 75 AÑOS DE BATMAN. EL BATI-HOMENAJE EN “60 KM”

Celebramos los 75 años de Batman, con su cameo en mi novela “de culto” 60 KM (1993). En su época el capítulo favorito de aquellos primeros lectores.

KM 43

¿De dónde salió esta ciudad? Se supone que aquí hay un pueblecito tan ínfimo que ni siquiera aparece en el atlas del Instituto Geográfico Militar. Pero esta urbe es distinta, enorme y tétrica, creo que no sólo la conozco, también he estado aquí.

Altas y puntiagudas construcciones se disparan contra el cielo, todo está rodeado de una bruma espectral, como si algo malo, un poder reverso fuera intrínseco a ella. Adapto mis ojos a su oscuridad, cada rascacielos está decorado con gárgolas y esculturas que reproducen en forma grotesca siluetas ligeramente humanas. Sigo revisando con la vista. Hacia el centro, tras la plaza, descubro el más alto de los rascacielos: la torre de la Catedral, una especie de colmillo de piedra que se alza en espiral a más de trescientos metros[1]. Hay fuego en las calles y autos policiales estacionados en corredores perdidos; hay cadáveres por todos lados y algunos oficiales de la policía hacen intercambio de drogas y armas con padillas vestidas con trajes coloridos. En una bocacalle tres putas golpean a un anciano hasta matarlo, sólo para arrebatarle a la niña que lo acompaña, su nieta. La chicuela no debe tener más de siete años. Nadie hace nada. Vuelvo a la catedral, en lo más alto la cruz de hierro cuelga sujeta de un par de líneas de acero cada vez más oxidadas. Una ciudad sin Dios ni ley, policias corruptos e iglesias abandonadas, la metáfora es tan clara, tan de tira cómica. El bus baja la velocidad e ingresamos despacio a sus dominios, una república desordenada y gobernada por acertíjos, pingüinos, payasos locos y mujeres hermosas vestidas de gato.

Entonces brilla  la esperanza. Desde una terraza se eleva un rayo de luz que al reflejarse contra las nubes bajas dibuja la ya familiar señal del murciélago.

Como si supiera de qué se trata, el conductor detiene la máquina y se levanta.

–Señores pasajeros –nos pide–, sean tan amables de bajar del bus, estamos a punto de ingresar a una zona de guerra de la que yo soy parte. No quiero que les pase nada, si fueran tan amables. El auxiliar los va a acompañar.

–Pero –reclama el Nosferatu.

–Obedece.

–Esta bien –regaña, mientras guía a los pasajeros.

–¿Y usted quien es? –me pregunta una señora.

–Mi nombre es Bruce Wayne aunque tal vez tambien me conozcan por mi traducción mexicana de Bruno Diaz.

–¡¡¡Guau, Batman!!! –exclama un muchacho.

–El mismo pero hoy no daré autógrafos.

–¡¡¡Buuuu!!! –llora el muchacho.

–Mentira –interrumpe un caballero–, el señor Wayne es millonario, jamás conduciría un bus.

–En realidad soy multimillonario. Y lo del bus es un hobby. ¿Ok?

–Le creo –contesta el señor muy convencido.

–Entonces señores, por favor, bajen de la máquina.

Uno a uno, los que viajamos en el interprovincial con motor turbocrucero, fabricado en Alemania pero carrozado en Brasil, caminamos por el pasillo hacia la puerta.

–Espera –me detiene Bruce Wayne–, regresa a tu lugar, a ti te necesito.

–Yo.

–Si, tú. O ya no te reconoces con ese traje, Dick Grayson, tambien llamado Ricardo Tapia.

–Oiga, yo… yo no…

Entonces me miro, ¿cómo pasó esto? ¿Dónde quedó mi ropa? Estoy vestido con el trajecito rojo y la capa amarilla del Robin pre Crisis[2] , lejos el más ridículo de los trajes superheroicos. Mierda, yo no quiero ser superhéroe y si fuera uno ni cagando sería Robin, por último Nightwing, la encarnación posterior de Grayson cuando se cansó del cabrón de Batman.

Ya no hay nadie más en el bus, salvo el conductor que ahora viste el traje negro con el murciélago en el óvalo amarillo sobre el pecho, la capa colgando de los hombros y la capucha con las orejas y los visores blancos. Se ve bien, da miedo, yo no puedo decir lo mismo, me veo… me veo como Robin.

–¿Estás listo? –me pregunta con la voz atemorizante del Caballero Oscuro[3].

–Supongo ­–obvio, tengo dudas.

­–Entonces, mi Joven Maravilla, como dice mi colega de Metrópolis… ¡A luchar por la justicia!

Batman despliega un panel junto al manubrio y revela una serie de botones y teclas. Presiona la roja (yo también lo hubiese hecho) y el bus se enancha, brazos mecánicos se despliegan a lo largo del exterior y usando brochas muy gruesas lo pintan de negro brillante, metálico. Una gran turbina se levanta en lo que era el pasillo del vehículo de transporte colectivo y nos llenamos de blindajes por todas partes. Los vidrios se polarizan y unas estilizadas aletas quirópteras surgen sobre el techo, en la parte trasera, a ambos lados del escape de la turbina, que tiene un largo posquemador de avión caza. Todo es la zorra más mil millones de millones.

El Caballero Oscuro tira de una palanca y el Batibús acelera hacia el corazón de Gótica. Se activan armas automáticas sobre el capó y una lluvia de ráfagas cae sobre cientos de criminales que no pueden escapar de nuestro poder.

–Son de goma, balines, no matamos… –me recuerda el jefe.

Le creo.

Después de varios minutos limpiando la ciudad, nos detenemos en medio de la gran plaza gótica, justo ante las puertas de la catedral. Batman me ordena que permanezca dentro del bus, cuidando que nadie se acerque, “es tecnología costosa de Waynetech, tú ya sabes”. Le hago caso, paso al asiento de enfrente y busco algo bueno que escuchar en la radio. Encuentro un especial de Soda Stereo, pasan Dynamo, su último disco[4], es bien bueno.

Batman brinca desde el interior de la máquina y luego camina hasta la catedral. Se detiene, observa hacia lo alto y luego extiende su capa formando unas increíbles alas de murciélago, gracias a un esqueleto rígido de avanzada tecnología y que sólo un héroe millonario puede tener. Luego toma carrera y se impulsa hacia lo alto, elevándose en planeos circulares hasta el pináculo más elevado del templo. Ok, sé que es imposible, que no se puede planear hacia arriba, pero hay licencias que permiten los cómic y las novelas juveniles.

El Hombre Murciélago es un bacán. Intento apreciar lo que ocurre en el campanario del templo pero no puedo, aunque… ¡Un momento! ¿Qué es eso? Desde la aguja de piedra brotan grandes letras multicolores que escriben en el cielo: ¡¡¡PUM!!!, ¡¡¡CLASH!!!, ¡¡¡CATAPLAM!!!, ¡¡¡TUMM!!! Esto es fantástico, el paladín le está dando una tunda a los villanos y lo hace en arte gráfico. ¡Esperen, damas y caballeros! Algo cae, es el primer dado de baja y se trata nada menos que del Guasón, quien se hace pedacitos al impactar contra el suelo.

Uno menos Bats.

–¡Bravo! –gritan los pasajeros del bus que se han reunido alrededor de la máquina.

Una sombra cae desde la iglesia: Es Batman y trae en sus brazos a la mijita rica de Gatúbela, que no se parece en nada a Michelle Pfeiffer[5], de hecho es más bonita, aunque lleva el pelo demasiado corto, igual que en la versión de Batman: Año Uno[6]. Aterrizan en medio de la plaza. Batman se quita la capucha, Gatúbela también, es harto monona la señorita. Se miran y luego se dan un tremendo beso, los testigos aplauden, la mujer gato, estremecida entre los gruesos brazos de mi jefe sólo exclama… ¡¡¡Miau!!!

–Hasta la próxima, Selina. Y recuerda, siempre estaré vigilándote –le dice Bruce. Ella ni siquiera contesta y se queda mirando como su amado héroe volador regresa a su lugar en el bus.

–Señores pasajeros ­–indica Batman, quitándose la armadura de batalla­– si fueran tan amables y volvieran a sus lugares. Robin, tú también.

–Si señor ­–le hago caso.

Unos robots con forma de murciélagos enanos quitan la pintura negra con diluyente barato, mientras la turbina y las aletas son plegadas dentro. El exterior del interprovioncial vuelve a lucir la librea de la empresa de transportes.

Otra vez estamos en la carretera.



[1] La descripción se basa en el diseño de Gotham City de Anton Furst, para Batman de Tim Burton.

[2] Antes del orden de DC Comics impulsado en 1986 por la maxiserie Crisis en las Infinitas Tierras.

[3] Este apodo de Batman no fue inventado por Christopher Nolan en la película del mismo nombre, viene de mucho antes y lo popularizó Frank Millar en la novela gráfica The Dark Knight Return.

[4] En 1992 era el último.

[5] Michelle Pfeiferr encarnó a Selina Kyle/Gatúbela en Batman Vuelve de 1992.

[6] Selina Kyle/Gatúbela en Batman: Año Uno de Frank Miller, no sólo usaba el cabello muy corto, también era prostituta.

9:50am  |   URL: http://tmblr.co/Z4Sljx1MHHiEO
  
Filed under: 60 Kilómetros Batman 
Liked posts on Tumblr: More liked posts »